Mi yo al descubierto

Nombre: Almudena Portal
Lugar: Madrid, Spain

domingo 24 de febrero de 2008

Respeto

Nosotros, las generaciones actuales, que nos consideramos más avanzados por haber conseguido que con sólo pulsar un botón estemos en contacto con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, por haber logrado que las distancias que antes se hacían en meses se puedan hacer en horas, porque nuestra ropa y nuestros platos se lavan solos o porque hemos conseguido desentrañar los misterios de la física, tenemos la osadía de decir que hemos evolucionado además de tecnológica, ideológicamente.

Todos los cambios ideológicos que se han dado a lo largo de la historia abarcan un principio: el respeto. La igualdad entre hombres y mujeres, la abolición de la esclavitud, la libertad religiosa, las uniones internacionales por la paz... Todo esto se basó en el respeto de lo que ahora denominamos derechos humanos.

La sociedad en la que yo vivo atenta contra el respeto en muchas ocasiones y, sin embargo, se declara defensora de los derechos humanos. ¿Es esto compatible?.

Las mujeres pro-abortistas que reclaman su derecho a "interrumpir el embarazo" no respetan el derecho a la vida de un niño.
Aquellos que se indignan por la pobreza en el mundo y por la violación derechos humanos en las zonas pobres se molestan cuando los inmigrantes provenientes de esos países llegan al suyo.
Los alumnos que exigen que sus superiores les respeten no son conscientes de que ellos no respetan ni a sus iguales ni a ellos mismos.

Es por esto por lo que digo que los derechos humanos, que consideramos uno de los grandes avances de los últimos tiempos, no es tal avance porque la falta de respeto está impidiendo que se apliquen. La avanzada moral de la sociedad no se asoma siquiera la categoría de ley natural que nos dio el viejo Santo Tomás.




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martes 12 de febrero de 2008

Italia

Desde los nueve años siempre tuve dos sueños: el primero, que se hizo realidad, actuar en el escenario del colegio. El segundo: el viaje a Italia de final de curso. Siempre lo he visto como algo difuso, como algo demasiado bueno como para ser verdad incluso ahora que estoy a unas horas de irme.


Recuerdo ver a las mayores del colegio entrando en las clases de 5º para vendernos aquellas camisetas de poca calidad artística (y menor calidad material) con las que alucinábamos. Yo la veía como la camiseta que representaba verdaderamente mi colegio y mi madre, como un "babi" estupendo para cuando me dedicase a pintar con acuarelas.
Como era habitual, estaba prohibido ponerse esa camiseta para hacer deporte en el colegio, pero si había una excursión a la que se podía ir en ropa de calle la camiseta resurgía de las profundidades del cajón de "camisetas para estar por casa" y muchas nos la poníamos para fardar (no sé muy bien de qué). Me encantaría haberla conservado, pero creo que para mi madre la camiseta bajó a la categoría de trapo hace mucho tiempo.


También recuerdo que cuando planificábamos un viaje para la familia, siempre, y muy a mi pesar, descartábamos Roma porque yo iba a ir en el viaje de fin de curso. Por aquel entonces no concebía que fuera a acabar nunca el colegio, ni que fuera a ir nunca a Italia, ni que llegase a cumplir algún día los dieciocho. Ahora todo eso está a la vuelta de la esquina.


Se me echa el tiempo encima y ni siquiera tengo planes pero, por el momento, disfrutemos de Italia.


A.P


Os veo en la T4

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sábado 9 de febrero de 2008

verde adolescente

Tengo diecisiete y estoy verde
para tomar decisiones
que me afecten en mi vida,
esto no va.
Veo que me rodean
situaciones y problemas,
como encima no controlo yo la suerte
vamos mal.
Odio ver que el tiempo pasa
y es que aún no me acostumbro
a dejar alguna cosa
en el "Dios proveerá"
Y será que no confío
ni en la gente ni en el mundo
el caso es que estoy verde
y no lo puedo remediar.
(...)
Tengo diecisiete y estoy verde
para tomar decisiones
que me afecten en mi vida,
esto no va.
No puedo abarcarlo todo
o contentar a todo el mundo
parece que aunque hay razones
no me puedo cabrear.
Está prohibido quejarse
tienes todo lo que quieres
eso dice mi cabeza
y equivocada no está.
Pero el corazón me grita
que hay cosas que le superan
y aquí estoy con mi dilema
escribiendo, no da igual.
(...)


A.P


Un mal día, una canción.

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jueves 7 de febrero de 2008

teatro

Tres o cuatro pasos y me echo a temblar,
miro hacia mi izquierda, jardín de emociones,
mi boca y mi cuerpo comienzan a hablar,
no puedo mirar
suben los colores.

Tres o cuatro pasos y llega la calma,
mis pies se despegan, empiezo a flotar,
hablo y me respondes, me miro las palmas,
¿parar?, no hace falta,
ya no sudan más.

Se ha vuelto a crear un mundo imparable,
eterno y estable después del final,
y como está escrito es incuestionable,
y aunque alguien lo pare
nunca parará.



A.P



Cómo lo echo de menos...

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miércoles 6 de febrero de 2008

confía en mí

Me recuerda a una de aquellas leyes no escritas que teníamos todos los niños y niñas del recreo: la promesa de los meñiques. Aquella era inquebrantable, todo el mundo sabía que si alguien te decía algo bajo ese juramento iba a ser verdad y no desconfiabas, sabías que tu amigo no te traicionaría y punto.

Ahora, cuando debemos dar un voto de confianza a alguien, automáticamente giramos la cabeza hacia la izquierda para escuchar a ese pequeño demonio que se ha posado en nuestro hombro y que nos susurra al oído que nos andemos con cuidado. No hay forma de asegurarnos de que no nos va a traicionar, ni siquiera cuando nos dice: confía en mí, frase que debería haberse convertido en una ley no escrita de los adultos. Pero es que los adultos están por encima de eso, sus intereses están por encima de eso, las únicas leyes que cumplen son las escritas y porque hay un castigo detrás de ellas. De lo que no son conscientes es que detrás de el no cumplimiento de una regla no escrita sí que hay un castigo, pero moral.

¿Y por qué tendemos a desconfiar de todo el mundo? Quizás sea la experiencia de la vida, todos hemos sido traicionados alguna vez por conocidos, por amigos o incluso por los padres, y en nuestra tendencia natural a escapar del sufrimiento decidimos que no volveremos a depositar nuestra confianza en esa persona. Lo malo o lo bueno, dependiendo del caso, es que muchas veces acabamos olvidándolo.

Pero, ¿cuántas veces se puede olvidar?







Tendemos a confiar en los desconocidos porque son los únicos que aún no nos han traicionado.

Anónimo

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martes 5 de febrero de 2008

Frases


No hay horizonte inalcanzable, sino andar desganado.
A.P



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mi yo al descubierto

Para empezar creo que lo mejor que puedo hacer es explicar es el título del blog. Pocos (si no nadie) saben que hará dos meses creé otro en el que no puse demasiado empeño, se llamaba mi yo escondido. Quería que reflejase ese lado de mí que por lo general está oculto detrás de una inmensa coraza, pero sin mostrárselo a nadie conocido, manteniéndolo escondido de mi ambiente. Pero ya me he hartado.
Ahora que tengo que hacer una de las decisiones más importantes en mi vida, elegir la carrera universitaria, creo que es hora de empezar a descubrir ese "yo" que me empeño en esconder y que es mi verdadero ser, lo que realmente tiene que condicionar mis decisiones y mi vida.

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